Como decía en el post anterior, este mes en mi casa empieza y acaba con cumpleaños, así que es tiempo de poner esfuerzos en las recetas veganas dulces. Hacía tiempo que tenía ganas de atreverme con la Red Velvet vegana y tocó hacerla para mi cumpleaños. Ahí va la receta:

Ingredientes

Para el bizcocho

  • 500 ml de leche vegetal (en mi caso de soja)
  • 1 tacita de la del café de aceite de girasol
  • 500 g de harina yolanda
  • 250 g de azúcar
  • 1 Sobre de levadura
  • 12 ml de colorante rojo (supongo que cuánto coloree dependerá de la marca)

Para el relleno y la cobertura

Para decorar (opcional)

  • Frambuesas
  • Moras

 

Preparación

El primer paso es preparar el bizcocho. Lo haremos como siempre, mezclando primero los ingredientes secos (harina, azúcar y levadura) y después los húmedos (leche y aceite) y en mi caso el colorante. Mezclamos hasta que no queden grumos y quede una masa homogénea y vertemos en el molde (que previamente habremos untado con aceite). Para esta tarta yo usé un molde de 24 cm de diámetro desmontable como éste. Horneamos durante unos 30-45 minutos a 180º. Recordad poner a calentar el horno antes de empezar a cocinar para que esté listo cuando tengamos la masa.

Una vez listo el bizcocho, tendremos que dejarlo reposar y enfriar para poder cortar las láminas. Yo lo dejé toda una noche en la nevera.

Cuando esté bien frío, toca una de las partes difíciles, cortar las tres láminas de bizcocho. Yo es recomiendo hacerlo con hilo como este vídeo, ya que a mí me resultó bastante bien.

El siguiente paso es preparar la crema de queso. En primer lugar mezclamos la margarina con textura pomada (que no esté fría y sea manejable) con el azúcar glass hasta que esté homogéneo. Después añadimos el queso untable y de nuevo mezclamos bien. Sólo queda añadir la nata montada y remover para homogeneizar (la nata la preparé exactamente igual que para los Brownies)

Cuando tengamos la crema, rellenamos el bizcocho. Pondremos como base la capa que en realidad era la de arriba al sacar del horno y la última la que al hornear hizo de base para poder aprovechar la parte más lisa.

Extendemos una capa no muy gruesa por todo el bizcocho, colocamos la lámina intermedia y repetimos. Mismo proceso con la última, pero en este caso, tendremos que intentar dejar la crema más lisa, ya que será la cara visible de la tarta. Nos quedan únicamente cubrir los laterales. Mi recomendación es paciencia y una lengua de gato para dejar bien lisas todas la caras visibles.

Ya sólo queda colocar las moras y las frambuesas al gusto y dejar en la nevera unas horas antes de servir para que la tarta asiente bien.

¡A disfrutarla!

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