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Mi experiencia en el parto

Mi experiencia en el parto

Hoy os comparto mi experiencia en el parto, me habíais dicho que os interesaba pero sobre todo quiero que sepaís que la experiencia de cada una es muy diferente, no somos mejores o peores madres ni mujeres por haber pasado por una experiencia u otra y creo que lo que cada una decida siempre, siempre estará bien. Allá voy.

Empecé a notar contracciones el viernes 15 por la noche. No les di mucha importancia porque pensé que seguramente fuesen las famosas contracciones de Braxton Hicks,y era pronto, aún estaba de 38 semanas. Pero a la mañana siguiente ahí seguían y se iban haciendo cada vez más fuertes. Salimos a dar un paseo, comimos, vimos una película y las contracciones, además de ser más fuertes, cada vez se iban haciendo más frecuentes y empecé a tener la sensación de que era el día.

Esperamos a que las contracciones fuesen de 1 minuto, intensas, cada 5 minutos y durante una hora. Habíamos aprendido en las clases de  preparación al parto que en ese punto seguramente la dilatación fuese de 3-4 cm y era hora de ir al hospital. Cuando llegamos al HUCA (en Oviedo) pasé a monitores, me exploraron y empecé a tener pérdidas de sangre así que aunque aún estaba dilatada solo 2 cm, ingresamos.

A las 12 de la noche nos fuimos a paritorio y estuve dilatando con los monitores puestos un rato. Pedí que me los quitasen porque me molestaban, me apretaban y las contracciones cada vez eran más intensas. Había aprendido con la fisioterapeuta varias posturas en la pelota para llevar mejor los dolores, pero solo quería hacerme una bola en la cama en posición fetal y dejar que el dolor viniera y se fuese mientras respiraba lo más tranquilamente posible (también según me había preparado) y cogía la mano de mi marido, que estuvo con nosotras todo el rato dándonos aliento y ánimo.

Pasaron unas 5 o 6 horas y había dilatado muy poco. Empecé a plantearme la epidural, a pesar de que no era mi intención ponerla de primeras. Pero cada vez estaba más cansada y con más dolor y tenía miedo de no tener energías suficientes para empujar cuando llegase el momento. La dilatación iba muy lenta y, al final, cuando llegué a los 5cm pedí la epidural.

A partir de ahí pude descansar un poco. La dilatación seguía lenta y me pusieron oxitocina para controlar las contracciones. Estas se fueron haciendo más efectivas y cuando la dilatación aumentó pedí que me bajasen un poco la epidural para poder sentir y empujar cuando fuese necesario (en ese momento no notaba las piernas).

Cuando llegamos a 10 cm la matrona empezó a ver que cuando mis contracciones eran fuertes, el corazón de Olivia latía más despacio. Ya no estaba cómoda dentro. Así que me dijo “bueno Aida, vamos a parir ¿te parece bien?” Y yo asentí. Me dijo que intentaríamos empujar y si no lo conseguíamos, habría que llamar a los ginecólogos para sacarla, así que reuní todas las fuerzas que había podido guardar gracias a la epidural y empujé. En 4 pujos estaba fuera, en solo unos minutos. En el primero empezó a asomar la cabeza y me pusieron un espejo para que pudiera ver mejor cómo salía. En los siguiente pujos sacó la cabeza y con el cuerpo aún dentro de mí, se puso a llorar. Después, con indicaciones de la matrona, empujé un poco más suave y terminó de salir su cuerpecito, en uno segundos estaba ya encima de mí, la sensación más especial de mi vida. Olivia nació el 17 de febrero a las 12:37 de la mañana, unas 12 horas después de entrar en el paritorio.

Rápidamente se puso a mamar y nosotros a llorar. Yo no daba crédito de que todo hubiese sido tan rápido tan bonito y tan perfecto para mí. Después salió la placenta y mi marido cortó el cordón umbilical (lo queríamos haber donado, pero al ser fin de semana no fue posible porque no recogen las muestras, una pena que pasen estas cosas). No tuve episiotomía, supongo que el masaje perineal desde la semana 32 ayudó, pero sí un par de puntos por un desgarro leve. Después de 3 horas de piel con piel estaba en la habitación, ya de pie, caminando perfectamente, con Olivia en brazo, cansada e increíblemente feliz. 

Habíamos llevado un plan de parto en papel, pero la verdad es que nunca lo sacamos, hablamos directamente con las matronas sobre la marcha, que nos lo fueron poniendo todo muy fácil y cuidando con mucho cariño. Además creo que tanto el yoga como la preparación del suelo pélvico con fisioterapia me ayudaron mucho a ser consciente de mi cuerpo, de sus necesidades y a concentrarme en hacer pujos efectivos. También creo que estar informada, conocer las etapas del parto, las implicaciones de cada decisión que tomas y lo que puede pasar o no, es también super importante así que os recomiendo mucho que vayáis a clases de preparación al parto y que os informéis leyendo lo que podáis durante el embarazo.

En cuanto al peso, en el embarazo engorde 11 kg, perdí 5kg después del parto y ahora unas dos semanas después solo me quedan 3kg más de los que tenía antes de quedarme embarazada (así de increíble es el cuerpo).

Como os decía es solo mi experiencia, pero espero que os sirva ¿qué tal las vuestras?



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