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Mi experiencia en la lactancia materna

Mi experiencia en la lactancia materna

He tardado en escribir este post porque con el tema de la lactancia he atravesado varias etapas en estos tres meses.y no sabía cuándo sería el momento adecuado. Pero ahora me siento ya muy cómoda y creo que mi experiencia os puede resultar útil (aunque es solo mi experiencia). Más adelante os contaré cómo sigue.

¿Le vas a dar el pecho?

Durante mi embarazo leí “Un regalo para toda la vida” de Carlos Gonzalez y me convencí de que daría el pecho, o al menos lo intentaría. Y sí, decía eso que las matronas decían que no dijese: intentarlo. “Si quieres dar el pecho, lo darás” – decían – “todas podemos, así que quitaros de la cabeza el: si puedo”.  Pero yo tenía malas experiencia cercanas, mastitis, infecciones… y no las tenía todas conmigo. Aún así, al terminar las clases de preparto y todas ls cosas que había leído me terminé convenciendo de que daría el pecho 100%. Y espolier: lo di. Pero no fue tan fácil todo.

En el hospital

Después de mi experiencia con el parto, que fue muy buena (la podéis leer aquí) llegó el bajón: para mi lo peor del post parto fue establecer la lactancia. Cuando la gente me preguntaba qué tal yo decía: el parto muy bien, la lactancia es mucho peor. Y es así, para mi fue más duro, a nivel físico por el agotamiento y a nivel mental, por la presión. Me explico:

En el paritario, nada más nacer, me pusieron a Olivia en el pecho para el piel con piel y todo fue perfecto. Se agarró y comió por primera vez y aquello parecía una película, no podía estar más feliz.

Después durmió durante unas cuantas horas, parecían hasta demasiadas y las enfermeras ya nos empezaron a decir que había que despertarla, que no podía dormir más de tres horas por riesgo de deshidratación. Así que la intentaba despertar, la ponía al pecho y lo que en el paritorio había sido tan fácil, parecía que se le había olvidado, se quedaba dormida y a penas comía. Y te preocupes, y da igual que sepas que si estómago es muy pequeño y que con unas gotitas de calostro llega, te preocupas. La segunda noche pasamos al extremo contrario cada hora de reloj se despertaba llorando se agarraba un poquito, lloraba un rato, dormida 5 minutos… y vuelta a empezar. Yo sentía que la pequeña no había comido nada y empezó a aparecer el fantasma del biberón. 

Las enfermeras me dieron un sacaleches de esos tipo trompeta para sacarme algo de calostro y dárselo a Olivia con la jeringuilla. Y dolía mucho la verdad, pero ahí estuve insistiendo, sacaba unas gotas y se las daba. También probamos a dejar las gotas en el pecho y “engañarla” para que se enganchase mejor, pero no colaba. 

Cuando las enfermeras pasaban y me preguntaban cuánto había comido: drama, poquísimo. Y entonces le dimos un poco de biberón. Y parecía magia negra, lo comía muy bien, como aquella vez en el piel con piel.

Y la hora de la verdad: al volver a casa

Nos fuimos a casa y aún no me había subido la leche. Olivia lloraba un montón, supongo que de hambre y parecía que no sacaba nada de mi pecho así que yo seguía con el sacaleches y castigándome por si aquel biberón que le había dado en el hospital lo había estropeado todo. 

Pero la empecé a ver muy dormida, sentía como que ella no tenía fuerzas para succionar y tenía miedo de que no recuperase el peso que había perdido después de nacer (todos los bebés pierden). Y cayó el segundo biberón en casa, y de nuevo comía genial. Y yo llorando por el sentimiento de culpabilidad que tenía por darle aquel invento del demonio.

La importancia de pedir ayuda

Al tercer día de estar en casa, después de enfadarme conmigo misma, con la niña y con el mundo, fui a la matrona con la ue había hecho las clases de preparación bien temprano, con la niña sin comer, para hacer con ella una toma. Ese día tenía los pechos super hinchados, como piedras, ya tenía leche. Hicimos la toma con ella y Olivia se quedó saciada como en su vida (en sus 6 días de vida, claro). Me dio un subidón de felicidad, pero sabíamos que no todas las tomas iban a ser tan fáciles.

Entretanto mi hermana me trajo el sacaleches de Medela (el Swing) y claro, eso nada que ver con la trompeta del hospital. Cuando me notaba los pechos muy llenos me vaciaba un poco y eso me servía para darle a Olivia con el biberón cuando salíamos de casa para alguna gestión. Porque en esos primeros días en los que las tomas llegaban a casi una hora, yo no me veía con fuerzas para hacerlas en cualquier sitio y menos en público.

En casa había tomas de 15 minutos en las que Olivia se quedaba dormida y feliz y otras de una hora, absolutamente agotadoras para mi, y más sabiendo que más pronto que tarde llegaría otra. Llevaba un registro en el móvil de cada toma, su duración, las veces que me sacaba leche, de los pises, de las cacas… (no os lo enseño porque os daría bajón). Era muy estresante y pensé que nunca más tendría vida porque estaría como estaba entonces, con la pequeña pegada día y noche e intranquila y preocupada por si lo estaría haciendo bien.

Grietas, pezoneras y pañuelos

Y por si fuera poco, llegaron las grietas. Olivia no siempre se agarraba bien. A mi no me hacía daño, cuando notaba que me lo hacía la desenganchaba, pero aparecieron igual. Y probé con las pezoneras. Y a mi personalmente me salvaron. Y había leído y me habían dicho de todo, que fatal, que no servían para nada, que le acostumbraría, que no se sabría enganchar luego al pecho… Pero para mi fueron una tranquilidad, no tenía dolor, los pezones se curaban y además veía que salía leche y que Olivia comía.

Y con las pezoneras de Medela a cuestas a todas partes llegamos a la revisión del primer mes y la pequeña había subido bien de peso y todo estaba en orden. Creo que a  partir de ahí todo empezó a ir mejor y yo me relajé un poco (solo un poco).

Llegué a pesar que si la lactancia tenía que ser siempre con las pezoneras, que sería y punto. Pero empecé a hacer las tomas al principio con la pezonera y a mitad la quitaba y notaba que Olivia se enganchaba genial, que incluso abría la boca mejor que antes. Y así poco a poco y con paciencia acabamos por desterrar las pezoneras (aunque a día de hoy, sigo llevando un par en el bolso del carrito, por si a caso).

Y cuando todo parecía tranquilo, las tomas se iban espaciando y eran más rápidas… crisis de lactancia. Son cansadas, pero se sobrevive si sabes lo que son.

Ya solo me quedaba una asignatura pendiente: darle de comer fuera de casa, sacar la teta. Y a eso me enfrenté gracias a este pañuelo. Es como una especie de mandil, me permite ver a Olivia mientras come y mantener nuestra intimidad. No se si con esto pasará como con las pezoneras y será algo de transición, pero lo sigo usando y hace que salga de casa tranquilamente sabiendo que puedo darle de comer a la peque en cualquier parte.

Y llegó la calma

Olivia está a punto de cumplir tres meses de lactancia exclusiva, esta creciendo bien, estamos muy felices y yo estoy más tranquila, aunque no negaré que cada vez que la pesamos es como un examen (y no se si este sentimiento se supera). Come cada 3 horas, a veces cada 2 y algún día de suerte 4 o 5 horas. Por la noche más o menos igual,  pero se duerme muy rápido y como compartimos cama, hay tomas de las que ni me entero, así que logro dormir bastante bien en general.

Me saco leche, unos 150ml todos los días y la voy congelando para poder tener para cuando por la razón que sea no esté, para cuando Olivia empiece a la guarde o para algunas noches libres (cuando estoy muy cansada) en las que mi marido le da biberones a ella y yo duermo del tirón.

En conclusión…

Para mi la lactancia está siendo muy positiva, ahora. El principio fue un quebradero de cabeza, estaba agotada y llegué a pensar que no aguantaría. Me sentí un poco engañada cuando las cosas no iban tan bien como en los libros, la verdad. Pensaba que si hacías todo como te decía las cosas irían bien. Todo parece muy fácil en la teoría, pero la lactancia no es matemática y creo que cada caso en un mundo. De todo se aprende y creo que cada una tenemos que aprender a entendernos, conocernos y conocer a nuestro bebé.

Al final cada uno encuentra su zona de tranquilidad con su bebé. Yo finalmente la encontré con el pecho y puedo disfrutar de la lactancia y de mi pequeña, pero entiendo que haya madres que no encuentren ese punto de equilibrio dando pecho y que se pasen al biberón. Y no me creo mejor madre que ninguna de ellas. Es verdad que la mejor alimentación es la leche materna, pero desde mi punto de vista, lo que nuestros bebés necesitan son mamás felices, no madres coraje sufriendo.

Espero que os sirva mi experiencia, pero como digo, solo es mi experiencia.

¿Qué tal ha sido la vuestra? ¿Cómo os la imagináis si aún estáis embarazadas?

 



12 pensamientos sobre “Mi experiencia en la lactancia materna”

  • Hola!!! Te sigo hace mucho tiempo, espero cada email tuyo o texto que publicas con ilusión, sin embargo en esta ocasión no me ha dejado buen gusto.
    Me da mucha pena que por desinformación, no las madres, que también, pero sobretodo los bebés se pierdan la lactancia natural.
    Soy enfermera y aún así, con. mi primer hijo no estaba informada, Le di 4 meses.
    Cuando estaba embarazada de mi segundo hijo, una compañera de trabajo me dijo a uno de sus hijos le había dado 14 meses. Me pareció imposible, inalcanzable… Y sin embargo yo di a mi segundo unos 34 meses, casi justo antes de q empezará en el cole la educación infantil
    Actualmente las recomendaciones son 6 meses de lactancia materna exclusiva y después, tanto tiempo como sea posible, otra compañera mía d trabajo sigue dando al de 5 años y al bebé también.
    No animemos a dar biberón a menos que por un problema médico no se pueda dar LM.
    Casi todo el personal sanitario está a favor de esto, pero también encontrarás en contra, igual q unos pediatras apoyarán veganismo en niños y otros no.
    Mis hijos no son veganos, yo sí, aunque no lo fui hasta años después de que naciera.
    El pequeño mío nunca necesitó chupete ni biberón.
    La lactancia es vínculo, es decir, biberones de tu leche solo cuando estés fuera, pero te arriesgas a q rechace el pecho.
    Trabajé dentro y fuera de casa tras la baja maternal
    Gracias
    Besos

    • Hola, Ana Isabel
      Siento que se haya entendido que animo a dar biberón. Yo no pretendo nada más que contar mi experiencia tal como ha sido.
      Un saludo

      • Hola!!!
        No lo decía por ti, solo que se sepa que cuando damos el pecho no somos madres corajes sufriendo.
        Y si alguna está sufriendo, algo no va bien, y entonces tendrá que dejarlo o bien, averiguar qué sucede para cambiar lo que lo dificulta si es que desea seguir.
        Por supuesto, cada madre decide si quiere dar pecho o no, es una decisión voluntaria, sin que nadie la presione, ella decide si lo da o no, pero que nunca sea por desinformación.
        Gracias. Saludos

  • Buenas! Hace un montón que te sigo y me he sentido súper identificada con tu entrada! Especialmente la parte en la que pides biberón. Yo también caí, pedí un biberón porque mi hijo lloraba desconsolado la segunda noche porque tenía hambre (la primera no paraba de dormir y también estuvimos despertandolo… Ojalá hubiese aprovechado y dormido algo más yo esa noche!) Pero en mi hospital son totalmente pro lactancia y me dijeron que no, que no podía caer en eso y que lo que tenía que hacer era ponermelo al pecho y que él estimulase. Me ayudaron a colocarlo tumbado a mi lado (y seguimos durmiemdo así) y se pasó la noche tratando de sacar algo de ahí. Se dormía y a los 5 minutos succionaba y si no sacaba nada, a berrear. Tanto intentó comer que a las 5 de la mañana empezó a salirme leche a borbotones. Y se atragantaba una barbaridad. Cuando no es una cosa es otra pero para mucha gente la teta tiene siempre la culpa de todo. Y claro… ‘Tienes mucha’ y también mal. Luego tuvo muchisimo reflujo (hasta ingresado lo tuvimos, con 20 días) y claro, la leche ‘es muy fuerte’ y le sienta mal. Otra vez la sombra del biberón en la cabeza de abuelas, padre, etc. Cero apoyo a la lactancia. Pero a cabezona no me gana nadie. Ahora tiene 6 meses, se ha estancado de peso, y obviamente también es culpa de la teta, que ‘no alimenta’.
    Con esto te quiero decir: todo el mundo va a opinar y para muchos, la culpa es de la teta. Pero la teta es lo mejor y conforme vaya creciendo Olivia veras cómo se consuela ahí, como te busca, como sonríe, como se emociona si te ve levantarte la camiseta… Y es maravilloso (a veces estresante porque la teta dependencia me ha llegado a sacar de la ducha con todo el jabón en la cabeza).

    Eso sí para mi, teta teta y teta pero CADA MADRE y CADA BEBÉ deben hacer lo que les de la gana. Todo el mundo va a hablar, todo el mundo va a opinar, pero tu teta es sólo tuya y de tu hija. Aunque, verás, acabarás dándole en la cola del súper!

    Un abrazo y mucho ánimo con todo!

    • Hola, Bea
      Muchas gracias por compartir tu experiencia. La verdad es que entiendo perfectamente eso que dices que “todo es culpa de la teta”… yo también lo he sentido y no hemos tenido aún mayor problema que las cosillas que ya he contado, pero todo el mundo opina (como cuando estás embarazada jaja).
      Y lo que dices de que ella busca teta y se consuela… ¡totalmente! Hay veces que estoy cansadisima, que solo quiero descansar, pero luego ella pide y le va saliendo sonrisa mientras come y se me olvida 🙂
      Un abrazo

  • Me parece maravilloso que cuentes tu experiencia, con los altos y bajos y los miedos. Tanta foto de lactancia perfecta (como de cuerpos “perfectos”) muchas veces inseguriza a las madres y las hace sentir pésimo si no logran esa felicidad teórica y permanente. Cada mujer e hij@ son un mundo, cada experiencia es única y, sobre todo, me encantó tu empatía con aquellas madres que dan biberón porque, si bien lo mejor es la lactancia materna, hay situaciones en las que no se puede y no hay que imponerles más carga emocional a esas madres. Gracias por compartir los matices de la maternidad 😉

    • Hola, Ángela
      Es que yo tengo a mi alrededor madres que dan el biberón y son unas madres geniales 🙂 ¡No tengo la menor duda!
      Y sobre la realidad de la lactancia, es que a veces todo se pinta tan perfecto y tan fácil que luego cuando a ti no te sale todo tan bien te sientes muy culpable y muy mal… y creo que eso es contraproducente para la lactancia, creo que estando una mal es más fácil dejarlo y es lo que no queremos.
      Muchas gracias por dar tu visión también.
      ¡Un abrazo!

  • Hola! Menuda luchadora estás hecha, yo creo que tuviste muy mal asesoramiento en el hospital…y que has luchado como una campeona para conseguirlo, enhorabuena! A mi primera hija le di 2,5 años, al principio grietas pero pasado un mes ya está, en los 2,5 años ni una mastitis ni ningún problema, con mi segundo llevamos 6 meses de lactancia maravillosa desde el minuto 0, ni grietas ni nada porque las matronas que atendieron mi parto son asesoras y desde el inicio estuvieron a mi lado.
    Ah y yo ya voy con la teta fuera todo el día jajajaj, siempre lo llevo en el portabebés y barra libre!
    Un abrazo

    • Hola, Laura
      ¡Qué bien! Claro es que la experiencia es un grado también imagino que con el segundo vas más confiada y con más tranquilidad y ayuda.
      Oye, en el portabebés ¿es fular o mochila? Yo tengo el fular y no me apaño muy bien para ponerle al pecho y he visto que hay nudos específicos, pero me parece un rollo tener que cambiarlo.
      Gracias y un abrazo

  • Los inicios de la lactancia son duros. Yo estaba súper convencida, como tú, que le daría. Cuando empezamos me dije que sólo hasta continuaría hasta sus dos meses. No es nada fácil. Finalmente, hoy, mi hijo tiene algo más de 3 años y seguimos! He dado lactancia embarazada y en tándem, 8 meses (los meses que tiene mi segundo).
    La lactancia materna ha supuesto para mí un mundo de emociones y aprendizaje.
    Lo único que debo objetarte es que tranquilamente se puede dar la teta en cualquier parte, sin necesidad de taparse. Nadie se tapa cuando come. Visibilidad para la lactancia materna.

  • Yo di el pecho a mi primera hija hasta los dos años y tres meses. El primer año y medio fue alimentación exclusiva. Nunca di un biberón ni chupete. El pecho era también su consuelo. Estaba enganchada continuamente. Los primeros meses fueron dramáticos para mí, por las grietas y por quedarme sin vida propia. Lo de las grietas lo solucioné con la pezonera de silicona. Con mi segundo hijo ya no tuve grietas. Lo de recuperar mi vida propia tardó unos cuantos años . Al final lo de dar el pecho lo recuerdo como algo maravilloso a pesar de que cuando lo estaba dando era muy duro. Pero el vínculo que se crea con tu bebé creo que es lo mejor así como la satisfacción personal, y todo pese al enorme esfuerzo. El problema en mi caso es que no conté con la suficiente ayuda y apoyo del padre, además el hecho de que a las mujeres se nos exija tanto no ayuda; lo digo en el sentido que yo tuve que dejar de trabajar (soy abogada) durante el tiempo de la lactancia y a nivel doméstico también necesitas ayuda. En mi caso mi marido no me apoyó ni cuando paré temporalmente en mi profesión ni tampoco me ayudaba en el trabajo doméstico. Evidentemente con el tiempo acabamos en divorcio. Por eso creo que una madre necesita apoyo para criar a su bebé al menos los dos primeros años. Si tienes ese apoyo todo es más fácil. Un beso.

  • Cada situación, cada madre, cada niño y cada lactancia es distinta, así q es un mundo! Lo q elija cada uno está bien si está convencida de ello.
    Yo le di teta al primero hasta los tres años y ahora con la segunda llevamos dos meses de lactancia. Con el primero controlaba cada toma, me daba mas reparo la lactancia en público o cambiar cada poco tiempo el pañal, aunque estuviera seco. En esta segunda lactancia todo va con mucha menos presión. Así que, llegará el momento en que estés más relajada.
    Con la segunda empezamos con las pezoneras, q nos dieron la vida y espero q esta lactancia sea tb duradera como la del hermano.
    Un abrazo y ánimo con la lactancia¡

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